15 jul 2014

Actualidad

El lenguaje corporal en una entrevista laboral

En una entrevista de trabajo, el lenguaje corporal dice mucho de un aspirante a un puesto. Grandes presentaciones pueden desconsiderarse porque el entrevistado se muerde las uñas, se balancea en la silla o juega con una lapicera. El lenguaje corporal asertivo no es definitivo para conseguir un empleo, pero tiene la facultad de otorgarle mayor credibilidad al discurso y causar una mejor impresión. Además, genera confianza en los aspirantes si se aprende a dominarlo y si se sabe cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Actualmente, los departamentos de Recursos Humanos de muchas empresas cuentan con psicólogos especialistas en el tema, que con sólo analizar un gesto, definen si se está diciendo la verdad. Controlar el lenguaje corporal puede ser un gran beneficio y permite sacar un notable provecho si se conoce lo que transmite cada movimiento.

Saludo

El primer contacto no verbal es el saludo con las manos. Cuando se lo realiza de manera ligera, se puede transmitir inseguridad, desgano o nerviosismo. La firmeza del saludo es signo de confianza, seguridad y presencia. Siempre, hay que tener en cuenta que la primera impresión es muy importante.

Contacto visual

Mantener el contacto visual es fundamental para crear mayor empatía con el entrevistador. Además, demuestra interés por lo que se está hablando. Mirar hacia al suelo o hacia las paredes son sinónimos de falta de concentración o desinterés. Es primordial nunca dejar de mirar a los ojos del entrevistador para causar una buena imagen.

Manos

Nunca cruces los brazos, realizar este movimiento es señal de que se está a la defensiva o que se tiene poca apertura. Muchos psicólogos dicen que representa que se está ocultando algo. El movimiento de las manos tiene que ser gradual para enfatizar lo que se está diciendo. Aunque, tampoco hay que exagerar y parecer un cantante de ópera.

Postura

Se recomienda sentarse derecho para adoptar una postura neutral, como demostración de que se está predispuesto a escuchar nuevas propuestas. Hay que evitar encorvarse o estirarse, actitudes que comunican arrogancia o superación.

Sonrisa

Muy pocas personas son conscientes del poder que tiene una sonrisa en una entrevista de trabajo. Es un indicio de que el entrevistado tiene buena predisposición, goza de sentido del humor y que sabe adaptarse a situaciones incomodas. Igualmente, hay que ser moderado con las carcajadas, ya que son consideradas socarronas y despectivas en algunos casos.

Dedos

Por nada del mundo hay que morderse las uñas. Es un hábito que exhibe nerviosismo, y esa energía se aprecia muy fácilmente. Tampoco hay que moverlos como si se estuviera tocando el piano o golpear la mesa. Lo mejor, es dejarlos quietos o adaptarlos al movimiento de las manos.

Tics Nerviosos

Sacudir las piernas compulsivamente, realizar movimiento repetidos con la boca o jugar con una birome, son sinónimos de ansiedad. Inclusive, pueden ser considerados ofensivos o molestos para el entrevistador. La clave es evitarlos o practicar cómo hablar sin realizarlos.

Desinterés

Es primordial demostrar interés. Es un signo básico de educación para todo tipo de conversación. Mirar el celular o el reloj son sinónimos de que no se está compenetrado en lo que se está hablando. Prestar atención al interlocutor, mirándolo a los ojos y entendiendo lo que dice es indispensable. Un consejo, decir que “si” con la cabeza es un buen recurso para mostrar mayor predisposición a lo que se escucha.

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