3 jul 2014

Actualidad

¿Qué hay que tener en cuenta en una entrevista laboral?

Cuando te convocan para una entrevista de trabajo, es porque que tu Curriculum Vitae responde al perfil profesional que necesita la empresa. En la entrevista, tendrás la oportunidad de demostrar personalmente que “sos” quien dices “ser”. Exponer todos tus conocimientos y responder con precisión a las preguntas que se te formulan es muy importante. Además, tenés que hacerlo con convicción, de manera segura, de otra manera dudarán de tus habilidades. Es fundamental tener confianza en uno mismo, dejar los nervios de lado y concentrarse en lo que se está diciendo.

Antes de ir a la entrevista, es primordial consultar en Internet toda la información posible sobre la empresa. Hablar con alguien que tiene referencias de la misma también es un buen aporte. Se puede ensayar preguntas y respuestas, buscando superar lagunas de información o destacando mejor tus habilidades. Otra opción es preparar un discurso sobre tu perfil laboral buscando convencer al entrevistador de que sos la mejor opción para el puesto, poniendo énfasis en todo lo que le podés aportarle a la empresa. No hay que ser modesto con los conocimientos, pero tampoco hay que irse al otro extremo y caer en la arrogancia.

Una de las mayores dudas antes de ir a una entrevista es el vestuario. La respuesta es muy simple: piensa en el perfil de la empresa y sabrás cómo vestirte. Aunque, siempre es mejor ser un poco más elegante que de costumbre. Sin embargo, hay pautas que son universales para todo tipo de empleo: el aseo personal, el peinado, la ropa impecable y usar accesorios sencillos. Si se está en duda sobre dos prendas, siempre es mejor optar por lo más discreto. La sencillez es un valor indispensable para alcanzar la elegancia.

El día de la entrevista, es esencial arribar puntual, o si es posible unos minutos antes. Llegar tarde provoca que restes puntos antes de presentarte. Siempre es muy importante saludar con educación, estrechar la mano con firmeza y mirar a los ojos con una sonrisa tenue. Esperá la invitación para sentarte y dejá que el entrevistador inicie la charla. Tus respuestas no deben ser demasiado largas, pero tampoco monosilábicas. Otorgá al entrevistador el peso de la conversación, pero tampoco te conviertas en un espectador. Aportá todo comentario que creas oportuno. Es muy importante conservar la tranquilidad y hablar despacio, con un tono de voz moderado. No te distraigas y nunca mires el piso. Gesticulá lo necesario, nunca ocultés las manos y hablá siempre mirando a la cara. Jamás cruces los brazos y las piernas, que son sinónimos de barreras. Una sonrisa oportuna es un argumento muy convincente.

Cuando la entrevista haya terminado, despedite con un apretón de manos y agradecé la oportunidad. Es fundamental, que te muestres predispuesto para concretar una segunda reunión, ya que en este momento dependerá de ellos volver a contactarte. Pero, tampoco te muestres desesperado para que te den una respuesta inmediata.

Si a pesar de haberte esforzado al máximo, no consigues el puesto, no hay que desesperarse. Este trabajo no era para vos. En muy poco tiempo, surgirán nuevas oportunidades y tomá a esta entrevista como una experiencia.

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